Resulta que a nuestro solcito felino, Mia Li, la castraron hoy para que tenga una vida con menos complicaciones veterinarias. Por suerte todo salió bien y ya la tenemos en casa calentita y con muchos mimos.
Al llegar a la veterinaria para buscarla ya estaba despertándose de la anestesia y nos miraba desde la incubadora con ojitos llorosos y pidiéndonos que fuéramos a mimarla ya que no entendía nada.
El veterinario nos explicó que todo salió bien y que en breve la veríamos contenta y juguetona como siempre.
Como los castrati de unos siglos atrás esperamos que el maullido de Mia siga con la agudeza y ternura que la carateriza.
¡Que te recuperes pronto preciosa!
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