Quería compartir con todos ustedes mi cumpleaños. Todo empezó el día antes, el 14, con una cenita que añoraba: milanesas con puré con la pipi y Mia Li, todo muy rico y muy contento por la compañía.
Al otro día al llegar al trabajo, Diana, María, Nacho y los demás compañeros me regalaron unas entradas para ir a ver la obra “El Guía del Hermitage” con Federico Luppi, que debo decir que estuvo muy buena y realmente tenía ganas de ir a verla. Además me llamó todo el mundo: mis viejos desde China, Marce, Pablo y Lidia, Mayte y Fon, Alex y Alicia, Paula y David, Javi y Rox, Auri y Andrés, el Turco, Guille y Cathe y el Tato desde Laos.
Los regalos increíbles: un jersey, unos auriculares, una camiseta, un globo terráqueo, una papelera, las entradas para la obra de Luppi, un libro de jardines japoneses y alguna cosa más que ahora mismo no me acuerdo.
A la noche vinieron Sergi y Diana a cenar y a festejar con nosotros ya que el 16 es el cumple de Sergi. De cenar la pipi preparó mi comida favorita y la de Garfield: lasagna… estaba más rica que de costumbre.
Ya desde hace días, pensando en cualquier cosa o viendo algo que asociamos, me llegan (nos llegan a los dos) recuerdos de pequeñas o grandes vivencias que tuvimos en nuestra estancia en China /a>.
Y es que gracias a mis viejos tuvimos la suerte de descubrir un lugar y una gente que de otra manera hubiera sido difícil de conocer, pero es que aunque no es imposible visitar Chinaes un lugar bastante apartado por la distancia y por la ignorancia que tenía por una región del mundo que ahora conozco un poco más.
Pero también gracias a éste viaje descubrí mi gusto y adicción a algunas cosas que antes no estaban en “mi radar”, cosas bastante más simples pero que dan un toque diferente a la vida.
Gracias a los viejos ahora me encanta la tónica y si es con hielo, limón y en vaso cilíndrico tipo bar mejor.
También empecé mi adicción sin cura por las cerezas frescas, y es que cerca de Beijing hay kilómetros y kilómetros de plantaciones de ésta riquísima fruta.
Recomendación: comerlas sólo si antes se comió o cenó de forma moderada, ya que una vez comes una hasta la número 48 no parás.
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