Bueno, en realidad no fue una vuelta a España del todo, pero nos dio para conocer bastante de Galicia, Asturias y apenas algo de Cantabria y Castilla y León. Luego de casi 4 años viviendo en Vigo nos apetecía mucho la idea de poder conocer ésta tierra que tantos lugares bonitos tiene, así que junto con la llegada de los viejos, después de 2 años en China, partimos rumbo al norte en un coche alquilado. Termo y mate, un par de maletas, cámaras de fotos, el GPS de Pablo (que nos salvó en varias oportunidades de perdernos), y ya estábamos listos para empezar el viaje.
Lo primero fue ir rumbo a Fisterra (Finisterre), nos costó bastante llegar, además en ése momento no nos fiábamos mucho del GPS por lo que hasta que no vimos el cartel del pueblo no estábamos seguros de a dónde íbamos a terminar durmiendo ésa noche.
Llegamos sobre la tarde-noche y nos encontramos con unas vistas espectaculares desde el momento en que vimos el mar después de tanto monte y caminos rurales. Por fin habíamos llegado al fin del Camino de Santiago y el fin de la Tierra para los romanos.
La vista desde la punta del faro es increíble, mas aún si le sumamos que llegamos sobre la hora de la puesta del sol del punto más al oeste de España.
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Al otro día seguimos recorriendo la Costa da Morte y llegamos a Camariñas y a su Cabo Vilán. Otro punto a visitar en éste lugar tan hermoso y trágico por tantos y tantos naufragios que se han producido en muchos años.
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En Muxía, como en la mayoría de lugares que visitamos durante el viaje, solo estuvimos de pasada pero los recuerdos de ciertos lugares del departamento de Rocha me vinieron a la mente muy rápidamente.
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En Camelle tuvimos la suerte de poder ver lo que queda del museo del alemán. Al alemán, de nombre Man, se trasladó para Camelle en los años 60 y dicen que por culpa de un amor no correspondido decidió hacer unas esculturas con piedras apiladas al borde del mar. Murió de tristeza el día de los santos inocentes siguiente al desastre del Prestige.
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Siguiendo el camino hacia el norte pasamos por un castro, asombroso por su tamaño y por su estado de conservación. Seguro que las casa en día no las hacen tan resistentes.
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Otros lugares los conocíamos solamente por la noche ya que lugares como Malpica de Bergantiños sólo nos servían para descansar.
Aunque cualquiera de nosotros no hubiera dudado en quedarse un par de días a la orilla de unas playas preciosas y con un ambiente de pueblo de veraneo increíble.
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Al llegar a A Coruña casi lo primero que hicimos fue añadir al alquiler del coche un conductor adicional ya que pensábamos que el viaje era bastante cansador y recién había comenzado. El afortunado de conducir luego de 4 años sin tocar un coche fui yo.
A Coruña es una ciudad que tiene un parecido con Montevideo increíble en algunos aspectos, la línea de playa es muy parecida en las dos ciudades. Además A Coruña tiene lugares a los que hay que ir como la torre de Hércules, el casco viejo, la plaza María Pita y el paseo de Riazor.
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Antes de salir de Galicia y poner rumbo a Asturias llegamos a la playa lucense de As Catedrais.
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Con unos paisajes alucinantes y un precioso olor a campo que inundaba el lugar nos despedimos de Galicia con una fina lluvia que nos acompañaría hasta el límite con Asturias.
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