Ya desde hace días, pensando en cualquier cosa o viendo algo que asociamos, me llegan (nos llegan a los dos) recuerdos de pequeñas o grandes vivencias que tuvimos en nuestra estancia en China.
Y es que gracias a mis viejos tuvimos la suerte de descubrir un lugar y una gente que de otra manera hubiera sido difícil de conocer, pero es que aunque no es imposible visitar China es un lugar bastante apartado por la distancia y por la ignorancia que tenía por una región del mundo que ahora conozco un poco más.
Pero también gracias a éste viaje descubrí mi gusto y adicción a algunas cosas que antes no estaban en “mi radar”, cosas bastante más simples pero que dan un toque diferente a la vida.
Gracias a los viejos ahora me encanta la tónica y si es con hielo, limón y en vaso cilíndrico tipo bar mejor.
También empecé mi adicción sin cura por las cerezas frescas, y es que cerca de Beijing hay kilómetros y kilómetros de plantaciones de ésta riquísima fruta.
Recomendación: comerlas sólo si antes se comió o cenó de forma moderada, ya que una vez comes una hasta la número 48 no parás.
¡Gracias viejos por éstas adicciones!
¡Si disfrutaste ésta entrada suscribite al feed de yovivoenvigo.com!


Comentarios recientes