Y los Reyes Magos también, y es que hace unas semanas al salir de casa me encontré al lado de un contenedor de basura un sillón de mimbre en casi perfecto estado. Sólo hizo falta pasarle un cepillo para quitarle la mugre y barnizarlo, todo ésto a cargo de la restauradora oficial de la casa: la pipi.
Luego la madre de mi amigo Santi nos hizo los almohadones en un ¡pispaz! y quedaron realmente bien.
A las semanas de encontrarme el sillón, también al lado de un contenedor de basura, estaba esperándome un sillón ejecutivo para escritorio, la amiga María José me ayudó a llevarlo a casa en una misión casi imposible ya que el sillón es realmente grande.
Todo ésto me ha hecho pensar del porqué de desechar las cosas que tienen alguna falla o algún defecto solucionable, y es que aquí una gran mayoría de gente prefiere tirar y comprar que hacerle un par de cosas y dejarlo genial.
¿Qué será lo próximo que encontraremos?
¡Si disfrutaste ésta entrada suscribite al feed de yovivoenvigo.com!








Comentarios recientes